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CLASIFICACION/TIPOS
DE TRASTORNO
DE LA PERSONALIDAD.
Los trastornos de la personalidad se encuentran
divididos (dependiendo de la fuente que se consulte
o de la escuela psicológica que se estudie,
puede variar, pero la reconocida oficialmente es
la presentada en el DSM-IV) en tres grandes grupos
o clusters. Dichos grupos a su vez, presentan características
similares entre los diferentes trastornos que se
encuentran agrupados bajo cada uno de ellos.
El primer gran grupo es conocido como el Cluster
A de personalidad. La característica principal
que describe a estos trastornos, es su tendencia
a ser extraños, excéntricos o diferentes
con respecto a su medio, cultura o entorno. Podemos
señalar que de todos los trastornos de la
personalidad existentes, los pertenecientes al cluster
A han sido en los que más marcadores biológicos
se han encontrado y que nos permitirían explicar
la predisposición para su presentación.
Aquí se encuentran el trastorno Paranoide
de la personalidad, el trastorno Esquizoide de la
personalidad y el trastorno Esquizotípico
de la personalidad.
En el trastorno Esquizoide de la personalidad, encontramos
aquellos sujetos que tienen un déficit importante
en sus habilidades para las relaciones sociales.
Es decir, no cuentan con amistades cercanas o de
larga duración, tendiendo a ser poco afectivos,
cálidos y mostrando una dificultad importante
para expresar cuales son sus verdaderos sentimientos.
Su indiferencia los distingue por sobre sus demás
rasgos haciéndolos vulnerables a las criticas,
comentarios y sentimientos de las demás personas
hacia ellos. Por lo mismo, tienden a ser personas
solitarias, con poco sentido del humor, retraídas
e incluso con poco interés en relacionarse
con los demás, inclusive, su interés
por llevar una vida sexual activa, escapa a su interés.
El trastorno Paranoide de la personalidad, se caracterizan
por presentarse en sujetos persistentemente desconfiado
de los demás, de sus intenciones, motivaciones
e incluso de lo que las demás personas puedan
llegar a pensar acerca de ellos. Lo importante de
remarcar en este caso, es que no existe en la realidad
ningún motivo por el cual tener que desconfiar
de los demás o de las situaciones. Esta hipersensibilidad
hacia los demás y sus crecientes sospechas,
los hacen ser individuos desconfiados e incapaces
de poder manejar sus propias emociones. Suelen ser
muy observadores por la misma desconfianza que el
medio les genera, lo que los predispone a malinterpretar
los motivos de quienes los rodean, pudiendo tornarse
deliberadamente devaluadores o amenazantes, en alguna
forma para protegerse o defenderse del medio.
Por último, el trastorno Esquizotípico
de la personalidad está en sujetos extraños
y raros, no sólo en su manera de pensar o
de sentir pero también en su forma de hablar,
de vestir y de conducirse o comportarse frente a
diferentes situaciones de la vida común.
Estas personas tienden a presentar ideas o pensamientos
raros, mágicos o excéntricos, como
serían las supersticiones, la clarividencia
o la telepatía. Por lo mismo, el recuento
que pueden dar de sus acciones o de sus experiencias,
estarán también entintadas con explicaciones
poco lógicas o difíciles de creer
por los demás, sobrevalorando ideas, sobre
elaborando sus acciones y simplemente conduciéndose
de maneras “metafóricas” por
así decirlo. Dichas características
los aísla del mundo dificultándoles
la interacción cara a cara con los demás,
generándoles que sus afectos sean limitados
o inapropiados.
El segundo gran grupo dentro de los trastornos de
la personalidad, son los comprendidos dentro del
Cluster B de personalidad. Dichos trastornos tienden
a ser dramáticos, excesivamente emotivos
y erráticos en su comportamiento así
como en sus emociones. Aquí es donde encontramos
los trastornos de la personalidad que más
atenciones les ha brindado desde el punto de vista
de investigación, así como de difusión
como lo con el trastorno Limítrofe o Borderline
de la personalidad y el trastorno Narcisista de
la personalidad. También dentro de este grupo
encontramos el trastorno Histriónico de la
personalidad y el trastorno Antisocial de la personalidad.
Los sujetos diagnosticados con un trastorno Antisocial
de la personalidad, son individuos cuya conducta
tiende a ir en contra de las reglas y normas establecidas
por la sociedad, es decir, es común la conducta
delictiva o ilegal. Su estructura de personalidad
los hace ser personas emocionalmente inestables,
por momentos violentos, incontrolables, egoístas
y egocéntricos, siempre en busca de obtener
sus propios beneficios sin tomar en cuenta a quienes
los rodean. Mucha de su conducta se explica por
su incapacidad para sentir culpa, ansiedad o remordimientos,
pudiendo tornarse demandantes, abusivos o explotadores.
Constantemente presentan problemas legales o con
autoridades y dichos síntomas o conductas
suele tener una evolución estable a lo largo
de muchos años. Los datos que pueden ser
observados o reportados por sus familiares, suelen
ser la violencia física, verbal o psicológica
que ejercen hacia los demás, constantemente
huyendo de casa o amenazando con hacerlo, la destrucción
deliberada de objetos o propiedad ajena, así
como el mentir constantemente, portar armas y engañar
o explotar a los demás. Por lo mismo, son
sujetos que difícilmente logran mantener
un trabajo así como desarrollar amistades
significativas a lo largo del tiempo. Por lo general,
las amistades de estos sujetos con trastornos antisociales
de la personalidad, son otros sujetos de las mismas
características o conductas. Los sujetos
con un trastorno antisocial de la personalidad también
son llamados sociópatas o psicópatas
indistintamente.
El trastorno Limítrofe de la personalidad
también conocido como trastorno Borderline
de la personalidad, recibe este nombre por su conducta
que oscila entre estados neuróticos a psicóticos,
sin llegar a ser por definición, neuróticos
o psicóticos propiamente dichos. La característica
más importante del trastorno limítrofe
de la personalidad es la inestabilidad afectiva,
pudiendo pasar de la tranquilidad o de la alegría
a la tristeza o ira en cuestión de minutos,
horas o días. La auto imagen que tienen suele
ser irreal o falsa pudiendo sentirse por momentos
muy especiales y posteriormente, tener sentimientos
de no valer como personas. No cuentan con un claro
conocimiento de sus gustos, preferencias, metas
u objetivos. Por lo mismo de estas características
previamente señaladas, es que los síntomas
que se observan comúnmente son la impulsividad
y la conducta impredecible, llegando a ser un peligro
para ellos mismos así como para quienes los
rodean ya que pueden presentar comportamientos autodestructivos
como cortarse sistemáticamente, quemarse,
arañarse, golpearse o incluso amenazar con
el suicido. Por lo mismo, al revisar la historia
de estos sujetos, es común encontrar datos
de múltiples intentos suicidas poco exitosos
en su pasado además de amenazas constantes
de quitarse al vida. Mucha de esta manera de ser
corresponde a la búsqueda de evitar un abandono
ya sea real o imaginario, pues internamente resultaría
devastador y difícil de manejar, de ahí
que su poca tolerancia ante tales sentimientos,
hace de su conducta una muy errática. Debido
a los mismos problemas de auto imagen, los trastornos
de la alimentación como la anorexia o la
bulimia también son comunes, así como
lo son los abusos de drogas y alcohol, la promiscuidad
sexual y los constantes sentimientos de ansiedad
y depresión que refieren.
Nuevamente hay que señalar, que viendo la
gama de síntomas tan variados que presentan
los sujetos con un trastorno limítrofe de
la personalidad, es que sus relaciones personales
se ven afectadas, las relaciones familiares se ven
desgastadas y las relaciones interpersonales carecen
de seriedad, profundidad o significado. (para mayor
detalle del trastorno limítrofe de la personalidad
favor de consultar la sección dedicada exclusivamente
a este trastorno.
Los individuos con un trastorno Narcisista de la
personalidad son aquellos sujetos que se presentan
de manera grandiosa, enaltada e inflada de sí
mismos, sin embargo, en el fondo, son personas muy
sensibles a las criticas externas. En general son
personas más preocupas por la imagen o apariencia
que por el contenido o la sustancia. Se identifican
fácilmente dentro de un contexto social ya
que como se comentó anteriormente, ante las
críticas o comentarios externos su reacción
es de rabia, ira, vergüenza o humillación
por lo que también tienden a devaluar o ignorar
a los demás. Esperan ser reconocidos y adulados
por los demás y su tendencia es a fantasear
constantemente, idealizando su éxito, habilidades,
poderes, etc., llegando a sentirse como personas
realmente especiales o diferentes frente a los demás,
siendo los otros inferiores a ellos, por supuesto.
Es por esto, que son sujetos que carecen de empatía,
no logrando tomar en cuenta los sentimientos de
los demás, porque simplemente al hacerlo
- el pensar en los demás - los haría
sentir inferiores o humillados. De ahí que
pueden llegar a presentar también conductas
de explotación, manipulación o devaluación
de sus prójimos.
Por su parte, los trastornos Histriónicos
de la personalidad son sujetos cuya característica
principal es la necesidad de ser o sentirse el centro
de atención, por lo que tienden a hacer lo
necesario para asegurar dicha posición y
para ello, recurren a situaciones emocionales excesivas
o demostraciones abrumantes de afecto. Por lo general,
sus estados de ánimo son cambiantes, súbitos
e impredecibles demostrado ahí su preocupación
excesiva por su apariencia así como por su
conducta. Son personas atractivas en su mayoría
así como seductoras y extrovertidas. Los
síntomas que más comúnmente
se observan en el trastorno histriónico de
la personalidad, son la constante reafirmación
y confirmación de sus actos así como
de su apariencia física sin embargo, en el
fondo son banales, exagerados, dramáticos
y poco tolerantes.
El último gran grupo de clasificación
de los trastornos de la personalidad son los comprendidos
en el Cluster C de Personalidad. En ellos se encuentran
el trastorno Evitativo de la personalidad, el trastorno
Dependiente de la personalidad, el trastorno Obsesivo-Compulsivo
de la personalidad y el trastorno Pasivo-Agresivo
de la personalidad. Como rasgos característicos,
todos estos trastornos comparten la ansiedad, característica
que al ser un constante sentimiento de miedo o temor,
hace que los sujetos se aíslen socialmente,
se tornen susceptibles a múltiples quejas
somáticas y tengan dificultad para controlar
sus impulsos agresivos, cayendo por momentos en
el extremo opuesto de pasividad.
El trastorno Evitativo de la personalidad, está
en sujetos tímidos y retraídos que
a diferencia de los trastornos esquizoides - quienes
no desean involucrarse íntimamente con nadie
- sí lo desean pero no son capaces de lograrlo.
El miedo, el temor a las críticas y el rechazo
les genera un sentimiento de incomodidad extrema
que los aísla de la sociedad. Por lo mismo,
tienden a ser muy críticos de su persona
y su autoestima tiende a ser baja de ahí
que la única manera que logran formar una
amistad es a través de la plena seguridad
que no serán criticados y que son aceptados.
Desafortunadamente, por sus mismas características
de aislamiento es difícil que estas personas
logren llegar a consulta o a pedir ayuda por lo
que las estadísticas con las que se cuentan,
así como el conocimiento de dicho trastorno,
aún continúa siendo muy limitado.
Por su parte, el trastorno Dependiente de la personalidad,
son sujetos que permiten de manera directa que otras
personas les dirijan la vida, esto debido a su incapacidad
para tomar decisiones importantes en su vida, incluyendo
dónde vivir o el tipo de empleos que deben
de realizar. Sus propias necesidades son secundarias
para ellos mismos por lo que constantemente se están
devaluando colocando a todos por delante de ellos
con tal de asegurarse el contar con esta guía
externa por parte de los demás. Incluso,
ante los ojos de quienes los rodean pueden dar la
impresión de ser personas poco inteligentes,
incapaces y hasta estúpidas. Sí podríamos
afirmar que de todos los trastornos de la personalidad
que se han descrito, el trastorno Dependiente de
la personalidad es el que tiene una influencia cultural
más importante ya que dependiendo de ciertas
culturas es que se designan ciertos roles sociales
que se deben de cumplir, muchos de ellos con una
connotación de incapacidad o de dependencia
hacia los demás. Por lo tanto, los síntomas
o las características que más comúnmente
se van a observar, son la incapacidad para tolerar
estar a solas, el constante asentar con lo que las
demás personas dicen, una preocupación
extrema por ser abandonados y el sentimiento persistente
de incapacidad.
Referente al trastorno Obsesivo-Compulsivo de la
personalidad, antes que nada debemos de señalar
la diferencia que existe entre este trastorno y
el trastorno Obsesivo-Compulsivo propiamente dicho,
ya que son entidades nosológicas diferentes.
Este último es un trastorno por ansiedad
más que de la personalidad que genera gran
displacer en quien lo padece, mientras que en el
trastorno Obsesivo-Compulsivo de la personalidad
tiende a predominar el perfeccionismo, la falta
de flexibilidad y su incapacidad para demostrar
sentimientos calidos o positivos. Cuando el trastorno
se origina en la personalidad, los sujetos tienden
a fijarse mucho en detalles pequeños o absurdos
y no aceptan fácilmente los cambios que se
presentan, más bien tienden a apegarse mucho
a las reglas, ya que al seguirlas se sienten más
cómodos consigo mismos. Por lo general dicho
trastorno se manifiesta más en edades tempranas
donde las personas están centradas en extremo
con su funcionamiento, siéndoles difícil
el delegar una responsabilidad y prefiriendo invertir
toda su energía al trabajo ignorando casi
por completo otros aspectos de la vida.
Por el momento existen otros trastornos de la personalidad
descritos en la literatura que aún están
bajo revisión de comités especializados
para tomar la decisión si dichos trastornos
son representativos de la población general.
Del mismo modo, algunos otros trastornos que ya
estaban incluídos dentro de las clasificaciones
mundiales también están siendo valorados
pues probablemente su prevalencia sea más
bien perteneciente a ciertas culturas o grupos más
que a un modelo de personalidad característicos
a través del mundo. Por tal motivo es común
que al revisar la literatura uno pueda encontrar
diversas descripciones que no aparecen en todas
partes.
CAUSAS DE LOS TRASTORNOS
DE LA PERSONALIDAD.
¿Cuáles son las causas para desarrollar
un trastorno de la personalidad? Esta es una pregunta
que aún carece de una respuesta única
o certera. Se sabe que son múltiples los
factores que pueden ser vistos como con los cuales,
con el paso del tiempo, pueden desarrollar un trastorno
de la personalidad. Por lo que sí podemos
afirmar en este momento que no existe una causa
en particular. En la mayoría de los casos
estamos hablando de factores combinados entre los
cuales encontramos una vulnerabilidad inherente,
en particular cuando se trata del temperamento,
acerca de las primeras experiencias de vida durante
el desarrollo y algunas sutilezas hormonales y desequilibrios
neurológicos. La combinación de todos
estos factores por lo tanto pueden producir una
reacción tanto en padres como en profesores
en los niños los cuales intensifican el problema.
Primero, con respecto a la vulnerabilidad inherente,
existe evidencia de factores genéticos en
por lo menos algunos casos que se han estudiado
con respecto al trastorno Limítrofe de la
personalidad, donde se observó y se presentó
más frecuentemente el trastorno en gemelos
más que en el resto de la población.
Estudios sugieren pero por ningún motivo
afirman esta tendencia inherente. Lo cierto es que
los pacientes con un trastorno de la personalidad,
en especial los pacientes con trastornos Limítrofes
de la personalidad cuentan con más familiares
que presentan trastornos afectivos como la depresión,
alcoholismo o suicido.
Con respecto al temperamento, como es del conocimiento
general, los bebés presentan una variedad
de respuestas tanto físicas como emocionales
que les da un sentido de seguridad. Lo más
probable es que aquellos bebés que desde
su nacimiento resultan más difíciles
de consolar, que cuentan con patrones irregulares
de alimentación y de sueño y que reaccionan
de manera inusual con ira intensa o enojos incontrolables
a situaciones de frustración o de dolor,
pueden llegar a presentar un trastorno de la personalidad.
Sin embargo es importante reafirmar que por ningún
motivo significa esto que aquellos bebés
que presentan dificultades en su desarrollo, terminarán
con un trastorno de la personalidad. Además,
las madres de pacientes con trastornos Limítrofes
de la personalidad han descrito a sus hijos como
tranquilos y estables. Lo cierto es que la reacción
y la manera de conducirse por parte de los padres
ante estas reacciones intensas de sus hijos también
juegan un papel importante.
Con respecto a las experiencias de vida, muchos
de las pacientes con trastornos de la personalidad
reportan haber presentado dificultades durante su
infancia y primeros anos de vida. Refieren haber
padecido abusos físicos, sexuales y hasta
emocionales. Es común haber pasado por diversos
cuidados por parte de diferentes personas, ya sea
por negligencia de sus padres o bien por divorcios
o fallecimientos de alguno de ellos. Las enfermedades
graves y dolorosas también son frecuentes.
Sin embargo nuevamente, no todos los niños
que padecen dichas condiciones desarrollan un trastorno
de la personalidad, incluso algunas personas crecen
y llegan a tener familias unidas, integradas y estables
sin ningún rastro que haga sospechar en trastornos
de la personalidad dentro del núcleo familiar.
Hay alteraciones en los patrones hormonales y neurológicos
reportados por algunos pacientes adultos con trastornos
limítrofes de la personalidad. Muchas de
estas alteraciones producen otras alteraciones en
el aprendizaje, incluso algunos pueden llegar a
presentar convulsiones o anormalidades en su funcionamiento
eléctrico cerebral. Inclusive algunas mujeres
presentan dificultades con sus ciclos menstruarles
una vez iniciada la pubertad. Sin embargo, nuevamente
se señala que no todas las lesiones o desajustes
hormonales terminan desarrollando trastornos de
la personalidad.
Son contadas las ocasiones en que uno puede ver
todos estos elementos interactuando entre sí;
un niño inconsolable que no puede regular
sus horas alimenticias ni su patrón de sueno
que fácilmente pierde la paciencia y es berrinchudo
sin ningún motivo aparente. Un caso así
puede convertir una buena madre en un cúmulo
de nervios que pierde fácilmente la paciencia.
La incapacidad parental para brindar seguridad y
confort a un bebé problemático puede
desencadenar o ser el gatillo de ir y abusos por
parte de los padres quienes deberían de mostrar
mayor control como el bebe estaría esperando
de ellos.
Hay dos experiencias importantes y muy comunes cuando
del trastorno Limítrofe de la personalidad
se trata. Primero, cuando se espera o se percibe
a alguien como aparentemente competente. Lo que
sucede es que en muchas ocasiones si son personas
muy competentes, inteligentes, sensibles, listas,
resulta muy difícil para los demás
confortarlos cuando llegan a perder, a desesperarse
o a frustrarse, lo que les genera una gran ira y
enojo que termina por nublar su juicio haciéndolos
cometer errores sobre esta línea. Por ejemplo
si la persona está enferma es más
fácil que quienes lo rodeen sean empáticos
y brinden apoyo pero cuando una persona que está
emocionalmente bien constituida se comienza a desmoronan,
aquellos a su alrededor tienden a no comprender,
a demandar y exigir lo que genera un ambiente de
poca comprensión.
La segunda experiencia importante es estas personas
que son consideradas como competentes, es la experiencia
de invalidación. Es decir, “lo que
te está sucediendo, no es tan malo, ¿entonces
porqué hacer o sentirte de tal o cual manera?”.
Por lo mismo es muy común que los casos de
trastornos limítrofes de la personalidad
que llegan al cuidado medico son mujeres. Esto aún
no tiene una explicación aunque se puede
especular que más niñas que niños
están sujetas a abusos sexuales durante la
infancia y que los niños tienen una mayor
tendencia a presentar su inestabilidad por vía
de conductas agresivas y violentas hacia otras personas
llegando a ser destructivos. Por lo tanto los trastornos
Limítrofes de la personalidad en hombres
presentan más conductas delictivas y es más
común encontrarlos en las prisiones que en
los hospitales o en consultorios médicos.
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