DIAGNOSTICOS.

Uno de los problemas más grandes que plaga el terreno de la Psiquiatría es el diagnóstico certero y preciso de los trastornos de la personalidad. El problema no solo radica en las dificultades propias del diagnóstico de la personalidad, si no también en hacer la distinción entre los diversos tipos de trastornos de la personalidad que existen así como entre otras entidades nosológicas de la Psiquiatría como es la Esquizofrenia y principalmente entre los trastornos afectivos como la Depresión y los Trastornos Afectivos Bipolares. Esto se debe a la variedad de síntomas que presenta el paciente pudiendo confundir al profesional de la salud entre diversos diagnósticos.

Por tal motivo es importante conocer la estructura intra-psíquica de la personalidad, lo que permite, junto con los síntomas presentados realizar un diagnóstico descriptivo de la persona. Dicho sistema descriptivo es una de las herramientas utilizadas para estos fines, ya que también se puede uno apoyar en diagnósticos categóricos de la personalidad (Ej. Criterios extraídos del Manual Diagnostico y Estadístico de Enfermedades Mentales DSM-IV-TR). A pesar de que los diagnósticos estructurales de la personalidad son más complicados de realizar, ya que la persona haciendo el diagnostico debe de contar con una vasta experiencia clínica. Este método cuenta con ventajas sobre los sistemas categóricos en particular con pacientes quienes no cumplen de manera estricta dichos criterios.

Según los criterios diagnósticos generales del DSM-IV-TR, debe de existir un patrón persistente y perdurable de experiencias internas y comportamientos que no sean aquellos esperados por la cultura. Dichos patrones tienden a manifestarse en dos o más de las siguientes áreas: cognición, afectividad, funcionamiento interpersonal y control de impulsos. Dichos patrones también deben ser inflexibles y persistentes a lo largo de todas o casi todas las situaciones personales o sociales del individuo. Estos patrones también deberán de reflejar un bajo funcionamiento o incapacidad social, ocupacional u otras áreas importantes de funcionamiento. Los patrones son estables y de larga duración y por lo general, se pueden encontrar datos de dichas manifestaciones en la adolescencia o adultez temprana. Claro que todas estas manifestaciones, no se deben a alguna enfermedad médica de base o su origen no se puede explicar por otra enfermedad mental, además que dichos patrones no deben de ser causa del consumo de sustancias toxicas como drogas o alcohol.

Por la dificultad de lograr diagnosticar a todos los pacientes por medio de un sistema categórico, es que se han desarrollado entrevistas diagnósticas estructuradas, que si bien son menos objetivas, permite la evaluación dimensional de todos los sujetos, independiente del trastorno presente si es que existe alguno. Dichos métodos van desde la observación y la interacción hasta las entrevistas con mayor estructura. Como se mencionó anteriormente, éstas son las mejores herramientas con las que se cuenta en la actualidad para el diagnóstico de trastornos de la personalidad. El gran obstáculo es que se requiere de una gran experiencia por parte del médico que realiza dicha entrevista para llegar a un diagnóstico correcto.

Dentro de las dificultades que más se encuentra el profesional de la salud al realizar los diagnósticos de la personalidad son el poder diferenciar los estados de ser con los rasgos de ser. Es decir, hacer la diferencia entre lo que es propio de una persona por su entorno cultural y lo que ya son rasgos de manera de ser o los adjetivos que podrían describir a ese sujeto. Este punto es importante, ya que existen tanto estados como rasgos que si no se encuentran dentro de ciertos rangos podrían resultar nocivos para la persona, constituyendo por lo tanto un trastorno de la personalidad. De igual manera y como se menciono con anterioridad, se debe de hacer un diagnóstico diferencial entre las demás enfermedades mentales que puedes estar simulando un trastorno de la personalidad, como lo es la Esquizofrenia y los trastornos afectivos como la Depresión y los Estados de Manía. Debemos de tener en mente que también se pueden presentar los trastornos de la personalidad conjuntamente con otras enfermedades no sólo mentales sino también de otras ramas médicas, lo que a su vez hace más complejo el diagnóstico como tal.

Lo importante para tener presente al momento de realizar diagnósticos de la personalidad es el género, la cultura, la edad así como los conflictos presentes, el funcionamiento de las estructuras mentales del sujeto, su estilo para afrontar los problemas y hasta los mecanismos de defensa que son utilizados. Por tal motivo es vital que el diagnóstico de la personalidad esté en manos y sea llevado a cabo por un profesional de la salud dedicado únicamente al estudio, manejo y tratamiento de los trastornos de la personalidad.