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¿QUE
SON LOS TRASTORNOS
DE LA PERSONALIDAD?
Debemos de comenzar por señalar que todos,
y decimos todos los seres humanos contamos con una
personalidad y será ésta la que nos
va a permitir la interacción a nivel social
con las demás personas, así como permitirnos
saber quiénes somos, nuestros gustos, preferencias,
disgustos, etc. En pocas palabras, el saber quiénes
somos y poder relacionarnos con el mundo que nos
rodea es la función de nuestra personalidad.
La personalidad por su parte, esta compuesta por
dos elementos vitales; el temperamento y el carácter.
Primero, el temperamento es esa parte hereditaria
o genética que se nos transmite 50% del padre
y 50% de la madre. El temperamento con el que nacemos,
ya está predispuesto y no se puede modificar,
únicamente se puede controlar, por lo que
nuestra manera de responder a los estímulos
del medio que nos rodea estará en gran medida
condicionado por nuestro temperamento. Nuestra inteligencia
y nuestros instintos van de la mano con nuestro
temperamento. Por su parte, el carácter es
una parte que vamos adquiriendo conforme vamos creciendo
y desarrollándonos. Es decir, el carácter
es la respuesta que tenemos al medio a partir de
un conocimiento previo por nuestra parte. La conducta
así como la manera en que manejamos los momentos
de presión, estrés o incluso los momentos
de felicidad, están dictados por su parte
en gran medida por nuestro carácter.
Existen algunas fallas durante el desarrollo de
una persona, que se reflejan o afectan tanto nuestro
temperamento como nuestro carácter. Por lo
tanto, podemos decir que dependiendo de dichas alteraciones,
en combinación con los factores culturales,
genéticos, ambientales y biológicos,
podemos hablar de alteraciones en la personalidad.
Es decir, cuando la personalidad se ve afectada,
ésta no permitirá que el sujeto funcione
en su medio de manera adecuada, predisponiéndolo
a un gran sufrimiento, llegando a afectar sus esferas
sociales, personales, laborales, escolares, en sus
relaciones íntimas de pareja o con amistades.
En breve, los sujetos que presentan un trastorno
de la personalidad, verán su funcionalmente
alterado en grados variados.
Existen diversos tipos de trastornos de la personalidad,
cada uno con sus características particulares,
(ver trastornos de la personalidad – clasificación)
sin embargo, hay ciertos criterios que todos los
trastornos de la personalidad presentan, mismos
que requieren estar presentes para poder decir que
el sujeto lo padece. Se dice que un trastorno de
la personalidad es un patrón persistente
y perdurable de experiencias internas y de conductas
que varían significativamente de lo esperado
según la cultura del individuo. Se dice que
dichos patrones se manifiestan en la manera de percibir
o de interpretar quién es cada uno, las personas
que nos rodean o bien alguna experiencia de nuestro
entorno. También se ve reflejado en los afectos
o sentimientos de los sujetos, pudiendo ser desde
ira intensa, inestabilidad emocional o bien, sentimientos
inapropiados según el momento o la situación.
Estas manifestaciones tendrán como consecuencia
un pobre funcionamiento interpersonal y a los sujetos
que padecen un trastorno de la personalidad, les
resultará difícil controlar sus impulsos.
Por lo tanto, al ser problemas que se gestan desde
etapas muy tempranas del desarrollo, dichos patrones
de conducta y de sentimientos tenderán a
ser poco flexibles, es decir, difíciles de
modificar por lo que la conflictiva permeará
a través de todas las áreas de interacción
de la persona afectada. Esta conflictiva que afecta
a nivel social, personal y de relación con
los demás, se puede observar inicialmente
en la adolescencia o en la adultez temprana, aunque
en muchas ocasiones, se pueden encontrar algunos
indicadores más tempranos que pueden señalar
un probable trastorno de la personalidad a futuro.
Probablemente uno de los conflictos más severos
de los trastornos de la personalidad es que éstos
son ego sintónicos. Esto significa que la
persona afectada no cree estar mal ni logra identificar
tener un problema. Puede estar consciente que padece
o sufre mucho a lo largo de la vida, más
no logra identificar que le fuente del problema
radica es sí mismo, tendiendo a culpar a
los hechos, a segundas personas o simplemente a
no asumir esta parte de la realidad donde se ve
que el trastorno radica dentro de uno mismo. |
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