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TRATAMIENTOS.
Por lo general, para cuando un familiar ha sido
diagnosticado con un trastorno de la personalidad
se ha generado mucho estrés, malestar y los
familiares se han visto afectados. Por tal motivo,
es importante que todos los miembros de la familia
busquen alguna guía profesional ya sea a
nivel de tratamiento o de educación con respecto
a la patología de su familiar.
Es común que los miembros de la familia terminen
buscando su propia terapia individual para lograr
sortear los problemas dentro del núcleo familiar.
Los tratamientos para los trastornos de la personalidad
van a variar dependiendo del trastorno diagnosticado.
Existen diversos medios de tratamiento a los cuales
se puede recurrir para aliviar los síntomas.
La mayor gama de variedad en tratamientos se encuentran
para los trastornos Limítrofes, Narcisistas,
Histriónicos, Histéricos y Obsesivo-Compulsivo
de la personalidad. Dichos tratamientos van desde
las psicoterapias especializadas hasta la utilización
de medicamentos en casos necesarios.
Es importante señalar que la utilización
de medicamentos cuando llegan a ser necesarios van
encaminados al control de los síntomas. Es
decir, los fármacos utilizados mitigan los
sentimientos de depresión, de ansiedad, pueden
corregir ciertas conductas de impulsividad, de irritabilidad
e incluso de agresividad. Sin embargo cuando de
la estructura de la personalidad se trata, el único
tratamiento reconocido son los tratamientos psicoterapéuticos.
De ahí que sean comunes los tratamientos
conjuntos donde se combine los medicamentos con
la psicoterapia.
Dentro de los medicamentos comúnmente utilizados,
están los antidepresivos, de preferencia
de la familia de los inhibidores selectivos de la
recaptura de serotonina. Estos medicamentos son
utilizados cuando las manifestaciones y síntomas
afectivos son predominantes. Cuando la agresividad,
la impulsividad y la irritabilidad son las características
que más destacan dentro del trastorno de
la personalidad, entonces es recomendable la utilización
de medicamentos estabilizadores del estado de ánimo.
Aquí nuevamente se cuenta con un arsenal
vasto de medicamentos por lo que la elección
del medicamento estará determinado por las
características personal del paciente. Otro
grupo de medicamentos comúnmente utilizados
son los antipsicóticos. Dichos medicamentos
han demostrado su utilidad en pacientes cuyas ideas
suelen ser extravagantes o extrañas. También
cuando se presentan errores en el juicio de realidad
se utilizan los medicamentos antipsicóticos.
Como se mencionó anteriormente, también
dentro de los tratamientos psicoterapéuticos
dirigidos a corregir la estructura de la personalidad
se cuenta con una gran diversidad, cada uno también
dirigido a controlar o cambiar aspectos precisos
de la personalidad. Existe la psicoterapia de apoyo,
la psicoterapia breve, la psicoterapia psicodinámica
e incluso el psicoanálisis para ciertos casos.
Con respecto a la psicoterapia para pacientes limítrofes,
cuando se maneja de manera externa, es decir, el
paciente no se encuentra hospitalizado ni internado
en una institución, consiste en sesiones
psicoterapéuticas 2 a 3 veces por semana
por un periodo aproximado de un año. El terapeuta
trabajará con el paciente con el objetivo
de entender las motivaciones y el significado de
su comportamiento, así como de fortalecer
sus capacidades para soportar los embates de la
frustración, enojo o soledad sin que se presenten
sentimientos impulsivos.
La mayoría de los paciente con trastornos
Limítrofes de la personalidad necesitan un
tratamiento terapéutico que se enfoque consistentemente
en los sentimientos de soledad así como en
su tendencia de ver todo en terminaos de “blanco
o negro” de manera radical o polarizada ya
que por tal motivo tienden a sentirse especiales,
maravillosos o únicos por momentos cambiando
rápidamente a presentar sentimientos de inferioridad,
de inutilidad o de miseria.
Es común que las terapias externas se vean
constantemente interrumpidas por amenazas o bien
intentos suicidas o bien si el paciente no tiene
la capacidad de permanecer de manera constante en
el tratamiento terapéutico abandonándolo
o amenazando con dejar el mismo. A pesar que necesitar
una valoración diagnóstica exhaustiva
y precisa del trastorno, a veces es necesario apoyarse
en tratamientos de rehabilitación, hospitalizaciones
por tiempos breves, apoyo nutricional en caso de
presentarse alteración de la conducta alimentaría
o internamientos en hospitales de día. |
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